Hay ciertas ocasiones en las que vamos a hacer compras grandes y para ello vamos con total confianza a pagar con nuestra tarjeta (ya sea Visa, Master Card, Maestro, etc.). El problema llega cuando el dependiente de la tienda nos dice que la tarjeta no pasa o que le deniega la acción.
Esto puede ocurrir por una muy simple (aunque a veces más que discutible con los bancos) razón: la tarjeta tiene un límite diario. Sabemos que ese límite lo imponen los bancos por si se da el caso de que nos la roben o se nos pierda, para que tengamos que reclamar menos dinero a la hora de que nos demos cuenta. El problema llega cuando es uno mismo cuando quiere disponer de su dinero y no puede debido a que el cajero le pone límites.
Si te ha pasado esto alguna vez sabes a qué me refiero. Esta engorrosa situación tiene una solución bastante simple: vas a tu sucursal y el comentas que quieres cambiar el límite. Así de fácil. Conozco a gente que no sabía que su límite se podía cambiar y se han llevado años con un límite bajísimo sin poder gastar apenas nada y sin poder hacer compras de grandes sumas.
Ya sabéis, hay que tener muchísimo cuidado con el límite de la tarjeta porque hay ocasiones en las que te puede dejar en la estacada y quedarte sin poder comprar aquello que fuiste a buscar.

Etiquetas:

Comentarios recientes