La entidad madrileña ha dejado de ganar un 63% menos debido a las nuevas exigencias contra la morosidad que ha impuesto el Banco de España.
La nueva normativa le ha costado 260 millones de euros de sus beneficios, lo que corresponde a un 62,8% por debajo del mismo periodo del año anterior. A pesar de estos datos, Caja Madrid confía en cerrar en positivo el balance del año.





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