Puede que sea (y de hecho, lo es) una carga muy dura de soportar. Pero no es inamovible. Nos referimos a las temidas hipotecas, tan comunes en la amplia mayoría de las familias españolas y que firmamos y soportamos durante décadas. Incluso ellas pueden tener solución, o al menos mejoras.
La subrogación o la novación son medidas poco conocidas que nos permiten modificar las condiciones de nuestra hipoteca, como por ejemplo eliminar los puntos referentes al suelo hipotecario o aumentar el tiempo de amortización y dinero recibido, entre otras.
No suele ser del agrado de los bancos, pero si nuestra cuenta es importante, tenemos una buena relación con la dirección o simplemente amenazamos con llevárnosla a otra entidad, la novación es la más interesante de las dos opciones. Si el banco se muestra reacio nos queda la subrogación, que nos exigirá llevar la hipoteca a otra parte con mejores condiciones, para lo cual es imprescindible conocer bien el mercado.

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