La siguiente noticia, que no sea alarmista, viene dándose desde hace mas de 8 meses y el que quiera comprarse una casa podrá, con mejores o peores condiciones.
Los bancos van a cerrar el grifo de las hipotecas, los bancos van a cerrar el grifo de las hipotecas, los bancos van a cerrar el grifo de las hipotecas… Y asà hasta 100 veces. La amenaza del lobo financiero pendÃa sobre los hogares desde finales de 2006 pero no ha sido hasta los últimos coletazos de 2007 y los primeros de 2008 cuando los bancos gaditanos, efectivamente, han cerrado de golpe la manivela que surtÃa de créditos a los ciudadanos para la compra de vivienda. El Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria lo ve bastante claro: «Las entidades financieras se han vuelto ortodoxas y ya no es tan fácil que te concedan un préstamo», explica Manuel RodrÃguez-Sánchez, presidente de este colectivo en Cádiz.
«Ya no se consigue una hipoteca tan alegremente; ahora piden muchas más garantÃas, avalistas y, desde luego, será complicado encontrar un banco o una caja que te dé más del 80% del valor de la tasación de un inmueble», añade, convencido de que el actual proceso es más una corrección o una normalización que una crisis. «Sólo sobrevivirán los más fuertes», subraya, refiriéndose a las agencias de compra-venta que cierran sus puertas a diario.
Qué mejor que ellos para pulsar el mercado inmobiliario en una provincia donde el temporal se ha desatado más rápido y devastador que en el resto del paÃs: en España se ha frenado poco a poco; en Cádiz parece que estaba un novato al volante y hasta se ha calado el coche. En sólo un mes se ha pasado de resistir muy por encima de la media nacional en cuanto a precios de venta, casas compradas e hipotecas constituÃdas a presentar registros completamente antagónicos.
Un paseo por la banca
El último y más significativo dato es el del Instituto Nacional de EstadÃstica sobre concesión de préstamos: el mes de noviembre fue el peor en todo el año (exceptuando el siempre débil agosto) y en los once primeros meses de 2007 se firmaron un 8% menos de hipotecas que en el mismo periodo del año anterior. De forma paralela, el número de cambios de condiciones firmados en préstamos hipotecarios ha crecido en torno a un 30%, y de unos 600 o 700 modificaciones al mes que se rubricaban en el último trimestre de 2006 se ha evolucionado a unas 1.000-1100 durante el fin del año pasado.
«Desde luego, ahora viene mucha más gente a cambiar sus hipotecas que a firmar nuevas», reconoce la directora de una sucursal de uno de los bancos más importantes del paÃs cuando se le pregunta sobre el momento actual. Una ojeada por esta oficina y por media docena más de la misma zona gaditana constata que las entidades han descubierto el nuevo filón, que es robarle las hipotecas al vecino ofreciendo ventajas inmejorables por trasladar un préstamo de un lado a otro (y de paso, hacerse con la nómina, contratar un seguro de hogar, seguramente otro de vida y suministrarle tarjetas de crédito). De hecho, los principales bancos españoles han admitido que el verdadero objetivo de esta nueva ofensiva no es otro que hacerse con las nóminas de los clientes del adversario. A partir de ahÃ, se seguirÃa hablando de otras ventajas.
¿Y se han endurecido realmente las condiciones? «Todo se puede estudiar», contesta la directora de este banco, aunque la sombra del avalista es alargada y surgirá en éste o en cualquier otro en cuanto la letra mensual de la casa supere el 40% de los ingresos del solicitante. AquÃ, el préstamo puede llegar al 100% de la tasación, pero con condiciones.
No asà en una caja andaluza cercana a la anterior, donde el máximo que se otorga por una hipoteca será del 80%, pase lo que pase y se ponga como se ponga el solicitante. AquÃ, como sucede en muchos otros lugares, el interés que se le aplicará a la cuota será más pequeño cuanta mayor sea la vinculación con la entidad. Por ejemplo, se parte de un tipo basado en el Euribor más un punto y se van restando porcentajes si se contrata cierto seguro, si se le añade otro más o si se utiliza la tarjeta con un mÃnimo de asiduidad.
¿Por qué se ponen tantas pegas ahora? Según confirman fuentes bancarias, porque las viviendas ya no ofrecen tantas garantÃas de revalorización como hace apenas un año. Entonces, un inmueble valÃa un 20% más poco después de ser adquirido, con lo que las tasaciones nunca se quedaban cortas y una vivienda se revendÃa fácilmente al primer problema. Ahora, no. Ahora el lobo no lo permite.
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