La publicidad y las referencias a las hipotecas multidivisas son cada vez mayores, debido a los aumentos continuados que las cuotas de las hipotecas están sufriendo desde principios de año. Se trata de una fórmula atractiva y relativamente reciente -Bankinter fue el primero en ofrecer en 1992 este producto-, que idearon las entidades financieras para disminuir las cantidades que se pagan mensualmente. Hasta ahorros de casi 300 euros para créditos de 120.000 euros en yenes. Las hipotecas multidivisas se formalizan igual que una hipoteca variable referenciada al Euribor, pero permiten usar cualquier divisa y beneficiarse de los bajos tipos de interés de esa moneda.
No obstante, los expertos advierten de que es un producto que entraña muchos riesgos. El primero, relacionado con el cambio entre la divisa elegida y el euro. “Lo más perjudicial serÃa una posible reevaluación de la moneda”, explican desde Bankinter. “SupondrÃa un incremento en la cuota mensual y en el capital pendiente. Pero no hay que ponerse nerviosos, ya que esto puede cambiar de un mes a otro dada la alta volatilidad de estos mercados”, añaden. El segundo, la posibilidad de que suban los tipos de interés. “Si sale bien puede ser muy beneficioso, pero si sale mal, el cliente puede ver duplicado el importe de su deuda. ¿Compensa asumir esos riesgos?”, reflexiona el director de la asesorÃa hipotecaria Acredita, Carlos Spuch.
En la hipoteca multidivisa se utiliza el LÃbor, un Ãndice publicado diariamente en Londres, que varÃa según la divisa. En estos momentos, los tipos de interés más bajos son los que se aplican al yen japonés, el 0,91%, y al franco, el 2,67%, las dos monedas más utilizadas. A estos Ãndices habrÃa que añadirles el diferencial que aplica cada banco, que suele ser mayor que el que se ofrece con el Euribor. En este tipo de hipotecas nunca se financia más del 65% o 70% del valor del inmueble hasta un máximo de 30 años.
Por ejemplo, una hipoteca de 120.000 euros a 20 años contratada en yenes japoneses permitirÃa un ahorro mensual de 274 euros y un ahorro total de 65.760 euros. En el caso de los francos, la reducción serÃa menor pero la moneda es más estable. El cliente se ahorrarÃa 171 euros y 41.040, al final del periodo de amortización. Cada mes, no obstante, tendrÃa que comprar la cantidad necesaria para pagar la cuota mensual en esa moneda, con el correspondiente pago de comisión por cambio.
Una de las ventajas es la flexibilidad. Si una moneda se hace excesivamente fuerte en comparación con el euro, o sube el precio del dinero en el paÃs al que pertenece la moneda, se puede pasar a otra divisa que esté depreciada y con tipos de interés más bajo. Eso sÃ, la operación tiene una comisión del 0,20% del capital pendiente.El cliente debe estar, asÃ, atento tanto al cambio mensual de la moneda como a sus tipos de interés. Por eso, este producto, normalmente, sólo se ofrece a personas con “cierta cultura financiera” que entiendan los riesgos de la operación y asuman la volatilidad del mercado pudiendo prever los cambios. Además deben tener una visión a largo plazo, ya que la necesidad de vender el inmueble obligarÃa a cancelar anticipadamente la hipoteca y asumir un tipo de interés que, quizá en ese momento, no sea favorable, asà como poseer suficiente capacidad de reembolso para afrontar incrementos en las cuotas por las subidas de tipos de interés.
Aún asÃ, cada vez se publicita más este tipo de productos, sobre todo, por internet y por algunas entidades con pocos escrúpulos.
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