
Tras los datos del último informe anual que mostraban que aunque la banca española estaba aguantando el oleaje de la crisis, se podía leer que había cuatro bancos y veinte cajas de ahorro con pérdidas.
Las cajas de ahorro, al ser entidades más vinculadas con la inversión local, provincial y regional de las zonas donde están asentadas, han estado mucho más ligadas a la inversión inmobiliaria y de ahí que su exposición a los avatares económicos de los dos últimos años haya sido mayor.
Es natural que desde el Banco de España y desde la Administración Central se anime a la fusión de las cajas, no sólo de palabra, sino mediante la creación de un fondo que apoya este tipo de operaciones que puede solventar la delicada situación en que se encuentran muchas de ellas.
Las últimas en poner en marcha dicha fusión son Caja Extremadura, CajAstur y Caja Murcia cuyo primer equipo de trabajo se pondrá en marca una vez pasada las vacaciones de Semana Santa.
Dado el interés de la Administración Estatal y Regionales porque las entidades no pierdan su naturaleza geográfica y sus respectivas marcas (ya que suelen ser el soporte económico de las administraciones y entidades de la región donde operan) es muy probable que se realice lo que se ha denominado un fusión virtual o fría, es decir, la creación de una entidad financiera propietaria de las entidades que las componen para gestionarlas. De este modo se protege tanto la identidad mencionada como impactar lo menos posible en la plantilla y red de oficinas de cada una de ellas.
Es muy probable que en próximas fechas se anuncie la incorporación de nuevas entidades a esta fusión a tres bandas.
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