En las dos últimas semanas el petróleo ha corregido a la baja su cotización con una caída en torno a los 20 dólares el barril.
Esta caída se explica fundamentalmente por la debilidad que está mostrando la demanda, sobre todo en los países desarrollados, ante la evidencia de una crisis, de la que el precio del petróleo es también responsable en parte. Los altos precios que ha alcanzado el crudo eran impensables hace sólo unos meses.
Que exista una relajación en los precios del petróleo no quiere decir que los países consumidores, entre ellos España, puedan respirar tranquilos y olvidarse de que es necesario seguir reduciendo la dependencia si se quieren evitar problemas mayores en un futuro cercano.
La demanda mundial de petróleo se sitúa en la actualidad en torno de los 86 millones de barriles al día y ha venido creciendo de forma constante aunque moderada en los últimos años.
Aunque en principio parece que no falta crudo en el mercado, a la oferta le que costado responder, fundamentalmente por los problemas para incrementar la producción en algunos países como Rusia, en los que el mercado había depositado sus esperanzas. Esto ha provocado que los inventarios de crudo almacenado se hayan reducido, lo que a su vez ha incrementado la tensión sobre los precios.
En principio, y si la OPEP no decide cerrar parte de sus grifos para mantener unos precios altos y algunas repúblicas ex soviéticas y Brasil no defraudan las expectativas, durante los próximos cinco años se estima que habría suficiente oferta y por tanto se relajaría la presión sobre la cotización del crudo. El mayor problema empieza a vislumbrarse a partir de mediados de la próxima década, momento en el cual será más difícil que se mantenga el aumento de la producción.
Algunos expertos estiman que el nivel máximo de producción se situará en el entorno de los cien millones de barriles al día, cifra que choca con las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía, que considera que la demanda en el año 2030 alcanzará los 116 millones de barriles al día. En estas circunstancias es inevitable que la tensión sobre los precios se dispare, siempre que por el camino los países consumidores no hayan tomado medidas. Es precisamente ahí donde hay un margen para corregir la tendencia.
Etiquetas:

Comentarios recientes