
Ayer fue un día de los que se suelen llamar como completos en el argot periodístico y es que hubo de todo. Por una parte la caída de la bolsa fruto del posible descenso del rating de la deuda española y por otra parte el anuncio de Zapatero de la mejoría económica en nuestro país. Noticias con un alto grado de controversia y que no dejaron indiferente a nadie.
A pesar de como decimos, la posible caída a rating negativo de la deuda española, Zapatero ha sacado uno de sus últimos cartuchos de credibilidad (si todavía le queda alguna) y se la juega. Según el presidente del gobierno la crisis está terminando y prevee por primera vez, unas previsiones positivas explícitas altamente comprometedoras.
Difícil de creer las palabras de Zapatero con un mercado laboral con expectativas cada vez más grises y con la tasa de paro más alta de Europa, solamente superados por Lituania. Además los efectos del Plan E han llegado a su fin y los futuros planes no tendrán el mismo efecto. Las expectativas racionales de los ayuntamientos harán que presupuesten a la baja (como así están haciendo ya la mayoría de los ayuntamientos) y el plan E solo sirva para pagar lo que antes hacien los ayuntamientos, nada más.
Ante esta situación Zapatero sigue optimista y para él no sería descabellado suponer que el final de 2011, como se decía, puede ser más que decente a nivel de indicadores económicos y, por lo tanto, revalidarle en La Moncloa.
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