Surge una nueva unión, esta vez entre el Banco Popular y el Banco Pastor, que formarán así el quinto grupo bancario español, por detrás del Santander, BBVA, Bankia y Caixabank. Aun así no es suficiente para que dejen de afrontar los mismos desafíos de diversificación geográfica y de solventar una altísima exposición al “ladrillo”, con 31.000 millones prestados.
Entre ambas entidades suman un total de 120.000 millones de creditos a sus clientes, de los cuales un 25,8% es a promotores inmobiliarios y constructores, esto indica más de una cuarta parte del total. El que mayores problemas tenía según los test de resistencia publicados en julio, era el Banco Popular, ya que contacaba con 26.320 millones de euros entre promotores y constructores, y activos adjudicados por el impago de esos prestámos valorados en casi 6.000 millones. Por su parte el Banco Pastor, debido a la diferencia de tamaño, tenía menos presencia, que aun así sumaba en inversión crediticia casi 5.000 millones de euros al sector inmobiliario y constructor. No obstante las dos entidades disfrutaban de índices de morosidad inferiores al que tenía el conjunto del sistema financiero.
Unido a esto está el problema de la centralización del negocio en España, aun realizando esta fusión ya que el Banco Popular es el único que tiene presencia en el extranjero y no es precisamente grande. Dispone solo de una filial portuguesa y de TotalBank que es estadounidense y que apenas aporta nada un 1,4%, mientras que la portuguesa aporta un 6,2% del total.

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