Hace unos años, salir agraciado en un sorteo de una VPO parecía que era como jugar a la lotería, pero tenía trampa. Si se logra el pleno al 15, el premio de la quiniela ya no te lo quita nadie. La vivienda, sin embargo, sí que la embargan.
Juan Antonio López cobra 900 euros y pagaba una hipoteca de 800. Tiene 45 años. Está casado y tiene tres hijos (uno de 21 años, otro de 14 y otro de 8). El programa SOS Vivienda impulsado por el Ayuntamiento de Gandia desde la Agència Municipal de l’Habitatge impidió que el banco llegara a embargarle el piso.
Este vecino de la capital de la Safor es una de las primeras personas que se ha beneficiado de este plan. A través de él, el Consistorio Municipal compra la vivienda a un ciudadano que no puede seguir pagando la hipoteca. Y para que pueda continuar en su hogar, se la alquila. Este sistema, pionero en España, ha evitado que se queden sin casa alrededor de 40 personas con escasos recursos.

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