Es una ley no escrita: Cuando sube la materia prima, lo hace el producto; pero cuando baja, éste no se abarata. Al final, los consumidores pagan más a pesar de la caída de los precios.
M.Á.RATIA. Cuando las materias primas suben, los productores se apresuran a encarecer sus alimentos. Así pasó con el sector de la restauración tras la subida de la carne, con los derivados de la leche o con las conservas. El problema –sobre todo para los consumidores– es que esos alimentos ya no se abaratarán aunque sus materias primas bajen de precio. Es lo que ha denunciado la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) en un caso concreto que afecta a todos los bolsillos familiares: El pan.
En agosto del año pasado empresas del sector iniciaron una campaña denunciando el encarecimiento del trigo panificable, lo que les llevaría finalmente a subir el coste de la barra de pan. Así fue. Incluso muy por encima de lo que debería haber correspondido al alza estricta del trigo. Pero ahora, un año después, las tornas han cambiado y el cereal ha perdido valor económico de forma progresiva.
…Seguir leyendo esta entrada.
Comentarios recientes